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Jueves, 01 de junio de 2006
Cae en mis manos la cinta en VHS de "El lado oscuro del corazón" de Eliseo Subiela, poesía en estado puro. Recuerdo que no hay en toda la casa un lector de vídeo en este formato, así que me quedo con las ganas de volver a verla. Hace siglos que no lo hago. Tendré que comprarla en el formato estrella del momento –me pregunto en cuántos formatos distintos más tendré que hacerlo si quiero conservarla toda la vida- para volver a vivirla.
La magia de la red, sin embargo, me permite rescatar uno de los muchos poemas que en ella se recitan, aquí está:
LLORAR A LÁGRIMA VIVA
Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio
y todo el día!
Oliverio Girondo.
Por: Néstor Mas | UNA VOZ | Comentarios (0) | Referencias (0)