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Viernes, 02 de marzo de 2007
Quitar la sangre de la pintura de la pared. En este momento en el que la casa está tranquila es mi única obsesión. Estoy sola, sentada en una esquina del sofá de piel del salón, con las piernas sobre el asiento, cruzadas, de manera que las rodillas quedan a la altura de mi cara. Me agarro con fuerza los tobillos y reposo el mentón sobre mis rótulas. Atónita, miro de lejos el recibidor. Sangre. Cuánta sangre. No será difícil hacer desaparecer el charco del suelo, pero me preocupan mucho las salpicaduras de la pared color albero. La noche ha sido larga, muy larga, una pesadilla. Me gustaría poder dormir y borrar de golpe lo que en mi cabeza es ahora una incesante sucesión de imágenes inconexas, planos sesgados de desesperación. Son las doce del mediodía y el sol de julio entra a raudales por el ventanal del salón quemándome los ojos. No tengo fuerzas para levantarme y bajar un poco la persiana. Hace apenas diez minutos he oído como se marchaba el último vehículo de los que han estado aparcados frente al portal durante la noche. Su sirena ha sonado atronadora y al irse desvaneciendo con la distancia ha dejado una estela de vacío. Ahora la casa está tranquila, sola yo, y la sangre, y el silencio. Intento inútilmente recomponer las imágenes de lo ocurrido, que golpean mis sienes sin piedad. Soy lenta para procesar la información en situaciones difíciles. Temo tardar mucho tiempo en reconstruir esta historia. Y mucho más en encontrarle una explicación, un sentido. La sangre. El recibidor de la casa está lleno de sangre. Cómo se limpia la sangre. Del suelo, y sobre todo de la pintura de las paredes. No va a salir. Lo mejor será que un pintor lo solucione. Pero no tengo tiempo, Laura regresa de sus vacaciones pasado mañana. No quiero que vea nada, ni siquiera que pueda sospechar nada. No quiero que su vida de niña feliz se vea empañada por miserias ajenas. Quiero que a su llegada me hable del campo, me cuente sus correrías y los aromas nuevos que ha respirado estos últimos días. Nunca habría imaginado que la sangre tuviera un olor tan intenso. Lo impregna todo, lo enmascara todo, lo desdibuja todo. Sigo aquí, encaramada en el sofá. No se ha movido un solo músculo de mi cuerpo, salvo los necesarios para dirigir mis ojos una y otra vez hacia el recibidor. Es como si el charco de sangre estuviera creciendo por momentos, veo como va pasando lentamente al salón con toda su viscosidad. Debería intentar moverme, comenzar a limpiar todo esto y no dejar que sea demasiado tarde. Ya es demasiado tarde. Cuántas capas de pintura son necesarias para eliminar las manchas de sangre de una pared sin que una radiografía indiscreta, como ocurre con los cuadros, pueda delatar su latente presencia. Cómo voy a conseguir borrar la sangre de mi cerebro, de mi ser. Cómo voy a ser capaz de no radiografiar esa pared cada vez que entre o salga por esa puerta. Cuánto tiempo voy a necesitar para borrar esta noche de mi vida. Debería intentar moverme. No puedo. Siento que soy un náufrago, acurrucada en este pequeño islote en que se ha convertido el sofá, mirando la inmensidad de agua que lo circunda. El charco sigue creciendo y no puedo hacer nada por detenerlo. Debería moverme, poner un pie en el suelo y tal vez mi otro pie, por inercia, lo siguiera. Un paso, sólo un paso. No me es posible. El único movimiento que consigo es acariciar una y otra vez con el dedo gordo de mi pie derecho la piel azulada con que está tapizado el sofá. Justo en el punto donde sé, y lo noto, que hay un agujero circular producido tiempo atrás por la quemadura de un cigarrillo. Sangre, cuánta sangre por todas partes y qué larga esta noche.
N. M.
Por: Néstor Mas | LOS DÍAS, LAS HORAS | Comentarios (4) | Referencias (0)
Lo leo, lo releo y espero que alguien diga algo, ¿estarán impactados como yo?. Menuda escena, qué angustia.
Julia Garrifo | 09-03-2007 17:43:21
Yo también he sentido esa angustia, Julia. Parece la antesala de una historia interesante. Buen post, Nestor. Gracias.
YAGO | 12-03-2007 12:36:53
Realmente impresionante, si escribe un libro sobre ésta história me gustaría leerlo, ojalá la protagonista borre de su cabeza y de su vida tan horrorosa noche.Felicidades Nestor Mas!!!
Laura | 12-03-2007 18:29:34
Gracias a todos y bienvenidos Laura y Yago.Es posible que más adelante cuelgue alguna parte más de la historia. Estad atentos.
Néstor Mas | 13-03-2007 09:26:10