Néstor Mas

Lunes, 12 de marzo de 2007

PROSA

Ha entrado en el bar de siempre, el de debajo de casa. La rutinaria tarea al final del día de comprar tabaco y tomar el par de botellines reglamentarios que le harán después coger mejor el sueño. No sabe a qué equipos enfrenta el partido de fútbol que la televisión del local está retransmitiendo, no tiene la más mínima idea. Sabe que acaba de pedir al camarero la primera cerveza y que en su mochila lleva el último libro (*) que ha caído en sus manos. No sabe todavía que a su autor acaban de concederle, por esa obra, un premio de novela que otorga anualmente una prestigiosa editorial del país. Sabe que en medio de todo aquel bullicio va a resultarle difícil concentrar su atención en la lectura del volumen. Abre su mochila y presenta sobre la barra un ladrillo de más de seiscientas páginas. No sabe nada de la trama de la historia. Ante la atónita mirada del camarero y entre la nube de humo de tabaco que enturbia el ambiente, lee.

* * *

Sabe que ante sus ojos se desmadeja una prosa brillante, impecable…
No sabe cuántos pares de páginas ha leído cuando en la segunda botella queda apenas un trago de cerveza.
Sabe que no continuará leyendo.



(*) “El séptimo velo”, J. M. de P.

Por: Néstor Mas | LEO, LEES, LEE... | Comentarios (0) | Referencias (0)

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