Néstor Mas

Sábado, 27 de octubre de 2007

INFINITO




En aquella malditísima escalerilla… todo era muy hermoso… y yo me sentía grande con aquel abrigo, estaba dando un gran espectáculo, y no tenía dudas, estaba garantizado que iba a bajar, no había ningún problema /
Con mi sombrero azul /
Primer escalón, segundo escalón, tercer escalón /
Primer escalón, segundo escalón, tercer escalón /
Primer escalón, segundo /
No fue lo que no vi lo que me detuvo /
Fue lo que no vi /
¿Puedes comprenderlo, hermano?, fue lo que no vi…, lo busqué pero no existía, en toda aquella inmensa ciudad había de todo excepto /
Había de todo /
Pero no había un final. Lo que no vi es dónde terminaba todo aquello. El final del mundo /
Imagínate: un piano. Las teclas empiezan. Las teclas acaban. Tú sabes que hay ochenta y ocho, sobre eso nadie puede engañarte. No son infinitas. eres infinito, y con esas teclas es infinita la música que puedes crear. Ellas son ochenta y ocho. eres infinito. Eso a mí me gusta. Es fácil vivir con eso. Pero si tú /
Pero si yo subo a esa escalerilla, y frente a mí /
Pero si yo subo a esa escalerilla y frente a mí se extiende un teclado con millones de teclas, millones y trillones /
Millones y trillones de teclas, que nunca se terminan y ésa es la verdad, que nunca se terminan y que ese teclado es infinito /
Si ese teclado es infinito, entonces /
En ese teclado no hay una música que puedas tocar. Te has sentado en un taburete equivocado: ese es el piano en el que toca Dios /


Alessandro Baricco "Novecento"

Por: Néstor Mas | LEO, LEES, LEE... | Comentarios (0) | Referencias (0)

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