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Domingo, 28 de octubre de 2007

Fotografía: Nahuel Costa
Cuando he escrito novelas, siempre he tenido la sensación de encontrarme en las manos con añicos de espejo, y sin embargo conservaba la esperanza de acabar por recomponer el espejo entero. No lo logré nunca, y a medida que he seguido escribiendo, más se ha ido alejando la esperanza. Esta vez, ya desde el principio no esperaba nada. El espejo estaba roto y sabía que pegar los fragmentos era imposible. Que nunca iba a alcanzar el don de tener ante mí un espejo entero.
Natalia Ginzburg,
Preámbulo a “La città e la casa”.
Por: Néstor Mas | LEO, LEES, LEE... | Comentarios (0) | Referencias (0)