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Jueves, 22 de noviembre de 2007

- No se preocupe, Bautista, y deje de temblar – me dijo aquella mañana el señor Marqués-. Lo que voy a encargarle es fácil. No soy de los que piden peras al olmo. Vea usted esta carta. En apariencia, una carta como cualquier otra. Para mí, sin embargo, es de gran importancia. Debe entregársela personalmente al señor Conde. Me refiero, por supuesto, al Conde de X, Don Demetrio López del Costillar. Habrá oído hablar de él más de cuatro veces. Para ir puede elegir dos caminos. Uno de ellos atraviesa el bosquecillo de álamos y, al llegar a altura del molino, se desvía hacia el pueblo. El otro sigue recto, cruza el río por el puente de piedra y asciende serpenteando por la colina. Este último es más corto, pero preferiría que eligiese el otro. Elija pues el otro. Cuando entre en el pueblo, sin embargo, no permita que le entretengan sus viejos compinches. Mande al cuerno a todos los chismosos que le salgan al paso. (…)
Javier Tomeo, El castillo de la carta cifrada.
Por: Néstor Mas | LEO, LEES, LEE... | Comentarios (1) | Referencias (0)