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Jueves, 29 de mayo de 2008
Otras veces, puede estar agazapada detrás de una piedra, da igual, embriaga lo mismo.

No Sabe del dolor la piedra
Que golpea. No la estremece el grito
Ni acaricia la mano
Que la lanza. Obedece a su peso
Y al deseo del aire.
Mineral
Es mi voz.
Hambriento corazón qué puedo darte.
Ada Salas de La sed (1997).
Por: Néstor Mas | UNA VOZ | Comentarios (2) | Referencias (0)
¿Agrigento? Me recuerda a la égloga primera de Garcilaso. Me gusta: imágenes, ritmo, evocación. Buen poema, y precioso el nombre de la autora.
á. | 29-05-2008 22:44:13
Néstor Mas | 29-05-2008 23:16:54