Néstor Mas

Jueves, 03 de julio de 2008

SOMBRA

 

En los rigores de este mes de temperaturas infernales apetece refugiarse, apetece re-revisitar este autor. Volver a adentrarse en el, no por conocido menos arduo, menos vasto ni menos sombrío, territorio de la soledad. Quien fuese sapo, al menos, para disfrutar de la frescura de una de esas galerías subterráneas.

 

 

SOLO

Solo,
con mi esqueleto,
mi sombra,
mis arterias,
como un sapo en su cueva,
asomado al verano,
entre miles de insectos
que saltan,
retroceden,
se atropellan,
fallecen;
en una delirante actividad sin rumbo,
inútil,
arbitraria,
febril,
idéntica a la fiebre
que sufren las ciudades.
Solo,
con la ventana
abierta a las estrellas,
entre árboles y muebles que ignoran mi existencia,
sin deseos de irme,
ni ganas de quedarme
a vivir otras noches,
aquí,
o en otra parte,
con el mismo esqueleto,
y las mismas arterias,
como un sapo en su cueva
circundado de insectos.

 

 

Oliverio Girondo.

Por: Néstor Mas | UNA VOZ | Comentarios (2) | Referencias (0)

Comentarios

Pues a mí no me gustaría ser sapo. Preferiría el papel de princesa. O de príncipe incluso.

a.a. | 05-07-2008 16:38:53

Intento plasmar con los acordes de una guitarra robada, la soledad de este escrito, siéntodeme ese sapo..solo, frágil, que puede ser aplastado si no se mueve...si no reacciona¡¡

Inquilino nº5 | 07-07-2008 21:03:30

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