Néstor Mas

Jueves, 27 de noviembre de 2008

ERAS

 

Isla Negra, Chile. Casa de Pablo Neruda.

 

 

Quién sabe si Don Ricardo comenzó a hilar este poema desde aquí, desde este pequeño escritorio. A perfilarlo, a darle forma, a parirlo.



 

 

Te recuerdo como eras en el último otoño.

Eras la boina gris y el corazón en calma.

En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.

Y las hojas caían en el lago de tu alma.

 

Apegada en mis brazos, como una enredadera,

las hojas recogían tu voz lenta y en calma.

Hoguera de estupor en que mi sed ardía.

Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

 

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:

boina gris, voz de pájaro y corazón de casa

hacia donde emigraban mis profundos anhelos

y caían mis besos alegres como brasas.

 

 

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.

¡Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!

Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.

Hojas secas de otoño giraban en tu alma.   

 

 

NERUDA, poema 6 de Veinte poemas de amor y una canción desesperada

 

Por: Néstor Mas | UNA VOZ | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

Siempre me ha gustado mucho este poema. Yo tenía una boina gris. Aún la tengo. Bueno, en realidad, tenía dos.

ángela | 28-11-2008 20:08:58

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